Una lista de contactos la consigue cualquiera. Lo que hace que te contesten es tener un motivo concreto, y ese motivo está en su web: que no se pueda pedir cita, que cobren a mano, que no midan nada. Overlead lo encuentra y lo convierte en una primera frase que no parece una plantilla.
Y llegan igual de frías a todo el mundo. Mil correos idénticos consiguen mil silencios y una reputación de dominio arruinada.
Multiplicado por doscientos negocios son dos jornadas enteras. Por eso nadie lo hace y por eso todos los mensajes suenan igual.
Una frase que demuestre que has mirado su negocio cambia la tasa de respuesta más que cualquier plantilla, cualquier asunto y cualquier hora de envío.
Escribes «clínicas dentales en Cádiz» o «entrenadores personales en Sevilla que ya cobren online» y eliges dónde buscar: webs, Instagram o Google Maps. Le dices cuántos leads quieres y para ahí exactamente.
Entra en su web y detecta qué tiene y qué le falta: si se puede reservar, si cobra online, si va bien en móvil, qué tecnología usa, si mide algo, si ha salido en prensa. Con eso construye el motivo para escribirle hoy.
Un mensaje por canal, hablando de ese negocio. Y una secuencia que cada día te dice a quién toca escribir. Si te contesta, se para sola.
Le cuentas qué vendes y a quién, y diseña las reglas de detección para tu caso: qué mirar en la web de un cliente y qué significa. Después se comprueban gratis en cada lead. Y las puedes editar una a una.
Buscar «los mejores dentistas de Cádiz» devuelve portales, no clínicas. Overlead los reconoce y los aparta antes de gastar un céntimo, con sus reglas y con criterio.
El mismo negocio llega por Maps, por su web y por un Excel que importaste hace un mes. Se funde en uno solo comparando dominio, teléfono, correo y perfil.
Qué gancho hace que contesten, por qué canal y en qué paso de la secuencia. No cuántos leads tienes: cuáles te traen respuestas.
No manda WhatsApp ni mensajes de Instagram en frío automáticamente. La API de WhatsApp solo permite iniciar conversación con plantillas aprobadas y permiso previo, y la de Instagram únicamente responde dentro de las 24 horas siguientes a que te escriban. Las herramientas que lo automatizan lo hacen saltándose las reglas, y el final siempre es el mismo: el número baneado.
Overlead prepara el mensaje y te abre el chat con el texto escrito. Pulsas enviar tú. Un clic más, cero riesgo, y encima el mensaje parece de una persona, que es lo que es.
Los créditos se gastan solo en lo que cuesta dinero de verdad: descubrir un lead, analizar su web y redactar. Un lead completo son 5.
Precios con IVA incluido. Se cancela desde la propia aplicación, cuando quieras.
De fuentes públicas: buscadores web, perfiles de Instagram indexados y Google Maps. Overlead entra en la web de cada negocio y lee lo que cualquiera puede ver. No compra bases de datos ni accede a nada privado.
Sí. Las señales no vienen fijadas: se diseñan para lo que tú vendes. Funciona igual con clínicas dentales que con talleres, gimnasios o empresas de software.
Los datos que metes son tuyos: tú eres el responsable y Overlead el encargado del tratamiento, con su contrato firmado. Nosotros no vendemos datos a nadie. Lo que sí es cosa tuya es tener base legítima para escribir a esos contactos e incluir siempre una forma sencilla de no volver a recibir nada.
Se para y te avisa. Nunca se sigue gastando por su cuenta. Puedes comprar créditos sueltos sin cambiar de plan.
Cuando quieras y completo: 26 columnas con etiquetas, señales, informes y notas. Y lo exportado se puede volver a importar tal cual. Tus datos no se quedan secuestrados aquí.
Para eso están los proyectos: cada cliente el suyo, con sus leads, sus campañas y sus secuencias separadas. El plan Agencia lleva diez.
Los 50 créditos gratis dan justo para eso: ver si los ganchos que saca te sirven de verdad. Si no te convencen, lo has sabido en diez minutos y sin pagar nada.
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